Texts – Fabián Burgos

Persistente Conjunto

Essay by Fabián Burgos from the catalogue published on the occasion of the exhibition Mariano Ferrante: Persistente Conjunto at Zavaleta Lab Arte Contemporáneo, 2009.

Friend!
The sky is dark, the wind is cold, the day is sad.
What say you to a cheering tale, to dispel the gray mists of melancholy?
– Ruben Darío

Creating rules that will only be broken has become a habit for artists. Marching against what has been created in the past, in our history, is a habit as well. But doing away with rules altogether, acknowledging or even admiring our recent past has become a unique yet fearsome endeavor.

Mariano rises against his own structures, all while exploring history with the irreverence of a person aspiring to achieve new utopias. If places have been reached throughout history, why not take them as a starting point instead of a continuity that is accepted as an imposed legacy. Plainly speaking, it is about willingly suspending historical continuity as what ought to be. Undoubtedly, there is beauty in engaging in dialogue with the past, but it is also a beauty-filled, epic task to turn our back on it, to create almost exclusively with the overconfidence of the present.

Even in spite of him, Mariano’s work carries many of these elements. Slightly avant-garde, but only as a starting point to develop new and original transformations. It is remarkable to see how he works with his paintings in the same way as with his history, as a sort of parable. Every canvas displays and offers a series of artistic resources, shapes, colors, materials, composing a truly unique visual grammar for each panting. Different resources, concepts and ideas are applied to each piece, which even seem to negate the previous one, contradict it, or at least challenge it.

Still, despite the intent to constantly change, defined by the artist’s will for expressive renovation that makes each piece unique and individual, it is astounding to see how a conceptual line is kept throughout the different works. We are faced with strong units that still make up a persistent whole.

However, all movements include a temporality, visible or not. Mariano decides to use it, awarding it with physicality and volume, translating time into matter. Descriptions aside, it suffices to see the piece ”Ahora” and ”Variación Nº 1”, where time transforms into movement and form.

The visual testimonies focus on different materials; pencil, oil, acrylic, enamel, and the use of linen (canvas) as a support is another element of the composition.

The artist claims that painting is more invasive than pencil drawing; whereas painting has the ability to provide coverage, the pencil scrapes the canvas leaving only small bits of itself. The tape used for his pieces, for instance, helps him fully profit from the properties of paper and is also a tool to create small accidents on the acrylic.

Mariano appears to have an armored mind, yet one filled with pure ”corporeal” emotion. In this alleged logic of repetition, nothing is repeated. In the face of an error, randomness is suddenly annulled. Still, it is not absolute reason that designates the facts, but his own conviction and constant need for something unfathomable to dictate these beautiful pieces.

Fabián Burgos
Buenos Aires, November 2009


El siguiente texto corresponde a la muestra “Persistente Conjunto” que realicé en ZvaletaLab galería de arte contemporáneo el 4 de noviembre del 2009.

¡Oh, mi amigo!
El cielo está opaco, el aire frío, el día triste.
Flotan brumosas y grises melancolías, pero…, la palabra.
– Rubén Darío

Crear reglas para luego romperlas es una operación habitual para el artista. Producir embestidas constantes a la creación de nuestros antecedentes, también lo es. Pero prescindir de éstas últimas aun conociendo o admirando nuestro pasado reciente, ya se convierte en una tarea tan singular como temeraria.
Mariano se subleva ante sus propias formas al mismo tiempo que indaga en la historia con la suficiente irreverencia de quien aspira a nuevas utopías. Si alguien en la historia ha llegado a un lugar, por qué no tomar a éste como un punto de partida y no como una continuidad asumida en forma de legado. Hablo simplemente de suspender el deber ser de la continuidad histórica como un acto de voluntad. La belleza que nos proporciona el dialogo con el pasado es indiscutible, pero también está cargada de belleza la actitud épica de darle la espalda, o crear al menos casi exclusivamente con la prepotencia del presente.

En las obras de Mariano, incluso a pesar de él, hay mucho de esto. Sobrevuela un aire de vanguardia, pero como un lugar de inicio para desarrollar nuevas y originales transformaciones.

Es curioso como, en una especie de parábola, lo que hace con la historia lo hace también con sus propias pinturas. Cada tela despliega y ofrece una serie de recursos plásticos, formas, colores, materiales, que constituyen una gramática visual única para cada cuadro. En cada obra usa diferentes recursos, conceptos, u otras ideas que parecen incluso hasta negar a la anterior, contradecirla o al menos discutirla.

Pero si el designio de constantes cambios, signados por la voluntad de la renovación expresiva del artista, hace de cada cuadro una individualidad, lo asombroso es que de todos modos siempre se mantiene la línea conceptual como grupo de obras. Estamos frente a potentes unidades pero de persistente conjunto.

Ahora bien, todo movimiento incluye una temporalidad, ésta puede hacerse visible o no. Mariano decide usarla dándole cuerpo, volumen. Es decir que traduce el tiempo en materia. Para no abundar en descripciones me remito a la obra “Ahora” Como también a “Variación N1”, que en tal caso aquí el tiempo se transforma en movimiento y forma.

Los registros plásticos se concentran en diferente materiales, lápiz, óleo, acrílico, esmalte, y en el caso del soporte, en la utilización del lino (tela), como otro elemento de composición.
El artista menciona a la pintura como un elemento más invasivo que el lápiz. Mientras la pintura le proporciona poder cubritivo, el lápiz raspa el lienzo dejando solo pequeños trozos de si. La cinta que pega en sus cuadros, por ejemplo, la usa por momentos para aprovechar su propiedad de papel, pero también como herramienta para accidentar al acrílico.
Mariano parece de una mente blindada pero de pura emoción «corporal».

En una supuesta lógica de repetición, nada se repite. En la evidencia de un error, de pronto, el azar se anula. Sin embargo no es la razón absoluta la que designa los hechos, sino su propia convicción y constante necesidad de que algo inabarcable le dicta estas bellas obras.

Buenos Aires, noviembre, 2009

Fabián Burgos

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